¿Quién es Rodolfo?

  • Como cualquiera, yo tenía mis sueños desde pequeño. No quise ser bombero ni astronauta, sino cineasta. A los 7 años viví una catarsis en una sala de cine de la colonia del Valle, viendo “Star Wars”. Desde los primeros minutos de la película, sentí una emoción que me cimbró desde lo más profundo y caí en la cuenta que quería dedicar mi vida a crear mis propios mundos.

    ¡Quería hacer cine!



  • Sin más, junto con mi hermano comencé a hacer películas sin saber lo que estaba haciendo. Leí todo lo que estaba a la mano y estudié todos los videos “detrás de cámara” que encontré. A mis 18 años ya había realizado 6 películas amateur e infinidad de “viñetas videadas”, torturando hasta el cansancio a mis pobres amigos de la preparatoria, a quienes ponía a actuar en las situaciones más embarazosas posibles. El resultado de mis proyectos me llevó a una segunda catarsis: me faltaba estudiar.

  • No tenía dinero ni contactos, pero sí una familia que me apoyó. Pude estudiar en México mi carrera de comunicaciones. Pero yo soñaba con Hollywood, así que a mis 25 años, un 18 de Mayo, día de mi cumpleaños, y con unos cuántos dólares en la bolsa, llegué a California con el objetivo de enrolarme en uno de los más prestigiados conservatorios de cine: El American Film Institute; y con el sueño de algún día caminar por la alfombra roja de mi propia película estrenada en alguna sala de Hollywood.

    Para entonces, ya contaba con casi 50 cortos y 9 películas amateur.

    Con dichos trabajos apliqué, pero me quedé en lista de espera; pero gracias a mi gran verborrea y terquedad, convencí a los ejecutivos del AFI de que yo sería la siguiente sensación en el cine y me aceptaron en el conservatorio. Me dieron uno de los 24 lugares para estudiar dirección, de entre más de cientos de aplicaciones. Pero ahora no tenía cómo pagar mi maestría. Así que regresé a México y convencí de lo mismo al FONCA y al CONACYT. Y me becaron. A la fecha sigo sin saber realmente cómo lo logré.

  • 3 años me llevó estudiar mi maestría, viviendo en la sala de unos amigos y trabajando de “extra” para mantenerme. Pero me gradué ganándome hasta un premio. A mi regreso a México comencé a dirigir comerciales de pañales y píldoras para la acidez estomacal. Quería comenzar mi carrera profesional de cine. Pero, por supuesto, no fue nada fácil. Sin contactos ni tío millonario que me produjera mi primera película, toqué puertas, escribí guiones, me enrolé en cuanto concurso encontré, pedí apoyos, tomé infinidad de clases extra y me aguanté muchas groserías de algunos “profesionales del medio”. Me llevó años convencer a un ejecutivo que me diera mi primera oportunidad. Pero después de “n” rechazos, frustraciones, portazos en la cara e inclusive despidos de algunos proyectos, me encontré frente a frente con alguien que dijo – ¡Va! – . Hablé con mi hermano y como niños nos pusimos a llorar de alegría porque finalmente teníamos nuestra primera oportunidad real. Y llegó Una Película de Huevos, que para nuestra sorpresa se convirtió en la más taquillera del cine animado hasta ese momento y rompió record de taquilla para una película Mexicana en su fin de semana de apertura; vaya, hasta un Ariel nos ganamos.

    Recuerdo esa tarde que me hablaron de la distribuidora y escuché – “Sr. Director” – finalmente - Felicidades, tiene usted la película más taquillera de la historia del cine mexicano – sentí muy bonito.

    Desde entonces, ésta carrera ha sido una absoluta bendición en todos sentidos. Y mi sueño de estrenar en Hollywood se vio finalmente realizado cuando en 2015 mi 3ª película “Un Gallo con Muchos Huevos” estrenó en casi 500 salas en la Unión Americana. Una vez más con lágrimas en los ojos, caminé abrazado de mi hermano por esa alfombra roja tan anhelada.

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